Inteligencia

¿Por qué alguna gente puede ver fantasmas y espíritus?

Escrito por Franco Rodriguez

 

La presencia detectada de un fantasma o espíritu generalmente sucede a individuos que se han aislado en un ambiente extremo o inusual, y a menudo cuando hay altos niveles de estrés.

Estas personas informan una percepción o sensación de que hay otra persona que puede ayudarlos a enfrentar una situación peligrosa.

La sensación de la presencia puede variar desde un vago sentimiento de ser observado hasta una entidad claramente percibida, aparentemente de carne y hueso, como el de un fantasma. Esta entidad podría ser un dios, un espíritu, un antepasado o alguien personalmente conocido por el observador. Las presencias detectadas suelen aparecer en entornos con poca variación en la estimulación física y social. La baja temperatura también es un ingrediente común.

Las posibles explicaciones para detectar una presencia incluyen el movimiento de barcos, la actividad atmosférica o geomagnética, los sentidos alterados y los estados de conciencia inducidos por cambios en la química cerebral provocados por el estrés, la falta de oxígeno, la estimulación monótona o la acumulación de hormonas. De hecho, hay nuevas investigaciones que demuestra que la estimulación precisa de regiones específicas del cerebro es lo que engaña a las personas para que sientan la “presencia” de una aparición fantasmal.

 

Tenemos mecanismos de “detección” subconscientes

Ver fantasmas también puede ser desencadenado por mecanismos de detección propuestos por psicólogos evolutivos. Estos mecanismos evolucionaron para protegernos del daño en manos de depredadores y enemigos.

Si caminas por una calle oscura de la ciudad y escuchas el sonido de algo que se mueve en un callejón oscuro, responderás con un alto nivel de excitación y una atención marcadamente enfocada y te comportarás como si hubiera un “agente” presente que está a punto de hacer daño.

Si resulta ser solo una ráfaga de viento o un gato callejero, perderás poco al reaccionar de forma exagerada, pero si no activas la respuesta de alarma y existe una amenaza real, el costo de tu error podría ser alto. Por lo tanto, evolucionamos para equivocarnos al detectar amenazas en situaciones tan ambiguas.

¿Cuándo ocurren estos fenómenos?

Algunas de las descripciones más convincentes de las presencias detectadas provienen de marineros que han experimentado alucinaciones y experiencias extracorporales. En un incidente famoso, Joshua Slocum, la primera persona en circunnavegar el globo con una sola mano, juró haber visto y hablado con el piloto del barco de Colón, la Pinta. Afirmó que el piloto manejaba su bote a pesar del mal tiempo ya que Slocum estaba enfermo de una intoxicación alimentaria.

Se describen muchos otros ejemplos asombrosos y vívidos de tales apariciones informadas por marineros, alpinistas y exploradores polares. Estos incluyen informes recurrentes de exploradores polares que sentían como si alguien los estuviera siguiendo en sus viajes; Escaladores del Everest varados en agujeros de nieve alucinando rescatadores; y sobrevivientes de naves hundidas contando personas adicionales en sus botes salvavidas.

Aunque las presencias detectadas son reportadas con mayor frecuencia por personas en lugares extraños o peligrosos, no es irracional suponer que tales experiencias pueden ocurrir en un entorno más mundano.

Por ejemplo, las personas afligidas que han perdido a un ser querido de quien dependían en gran medida pueden aislarse del contacto social con otras personas y rara vez abandonan sus hogares. La soledad y el aislamiento, junto con los altos niveles de estrés y la estimulación sensorial inmutable, podrían muy bien producir las mismas condiciones biológicas que podrían desencadenar una “visita” de los recientemente fallecidos.

Ritos de pasaje

Muchas sociedades presentan un período de aislamiento y estimulación ambiental inusual como un rito de transición de la adolescencia a la edad adulta. La alteración trascendental de la conciencia puede ser una parte importante de tales experiencias, así como dificultades físicas o incluso tortura.

En tales rituales, a veces denominados misiones o búsquedas espirituales, los protagonistas esperan encontrar un espíritu o ser que les brinde orientación y consejo. En algunas tribus nativas, un joven recibiría su nombre de adulto de dicho ser durante su búsqueda.

Estas búsquedas espirituales involucran la soledad en entornos hostiles o bombardeos sensoriales intensos: tambores, sudores, cantos o bailes, en un área confinada. Ambos enfoques de búsqueda han incluido el hambre, la sed y el insomnio como medio para alterar aún más los niveles de excitación y conjurar un encuentro con un espíritu.

La presencia detectada es una experiencia muy real para aquellos individuos que la han experimentado, y puede ser muy difícil convencerlos de que fue algo diferente de lo que creen que es. Al evaluar informes de personas que han tenido una experiencia extraordinaria, desde un secuestro extraterrestre hasta una visita de un ser sobrenatural, puede ser difícil saber cómo proceder.

En realidad, solo hay tres posibilidades:

  • El evento realmente sucedió, tal como la persona lo informó.
  • La persona realmente cree que el evento ha sucedido, pero no es así.
  • La persona está inventando una historia por alguna razón.

Lo mejor que podemos hacer bajo estas circunstancias es evaluar la probabilidad relativa de cada una de estas opciones y elegir la que parece más probable.

Acerca de

Franco Rodriguez

Casi Graduado de Psicología. Seguidor de los últimos tratamientos e investigación para trastornos y desordenes.

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