Inteligencia

¿Cómo causar una buena impresión?

Escrito por Franco Rodriguez

Causar una buena impresión es vital para nuestras vidas sociales. En una entrevista de trabajo o en una cita, la forma en que te acercas a otra persona puede terminar en éxito o fracaso. Para ser bien recibido, uno debe transmitir cualidades tales como calidez, confiabilidad y competencia. Pero a veces perdemos el rumbo. La investigación sobre lo que se conoce como gestión de impresión es extensa y sostiene que las personas son bastante hábiles para presentarse a los demás de manera positiva. Cuando no lo hacen, se cree que se debe al agotamiento de los recursos, esencialmente, al no tener la energía mental para navegar adecuadamente en las situaciones sociales.

La autopresentación implica dos pasos. Primero, uno debe elegir la imagen que desea transmitir a los demás. En segundo lugar, uno debe presentar estratégicamente esa imagen. Este es el segundo paso que los investigadores dicen que puede gastar los recursos mentales. Hacer una impresión positiva requiere autorregulación y autocontrol, y ambos requieren un esfuerzo. Por ejemplo, cuando las personas están cognitivamente sobrecargadas o distraídas, pueden volverse jactanciosas. Eso tiende a no caer bien con los demás.

¿Podría ser que algunas personas, sin importar los recursos mentales, son simplemente malas para causar una buena impresión?

Este desafío al pensamiento tradicional sobre la gestión de impresiones es el enfoque de un nuevo estudio dirigido por la psicóloga Janina Steinmetz de la Universidad de Utrecht. Ella y sus colaboradores afirman que algunas personas pueden ser presentadores pobres no debido al agotamiento de los recursos, sino más bien dos factores en gran medida no considerados:

El primero es no tomar la perspectiva de otra persona. La toma de perspectiva se refiere a la capacidad de “anticipar las mentes de los demás”, lo cual no es fácil. Cuando sale mal, se debe a una “predicción errónea” de la reacción emocional del receptor.

El segundo factor es el narcisismo. Al principio, las formas enérgicas, interesantes y entretenidas del narcisista son atractivas. Pero con el tiempo, su arrogancia y antagonismo se muestran completamente, a menudo repeliendo a sus conocidos. Su actitud también afecta sus relaciones cercanas, ya que los narcisistas se creen superiores, hacen comparaciones a la baja y menosprecian a los demás. Además, muestran poca capacidad para la empatía o la toma de perspectiva.

Los autores sostienen que la toma de perspectiva fallida, exacerbada por el narcisismo, contribuye a cuatro estrategias de gestión de impresiones ineficaces:

Arrogancia

La imagen de auto-engrandecimiento no le caen bien a la gente y tienden a dejar una impresión negativa. La investigación respalda esto. Un estudio hizo que los participantes leyeran viñetas en las que el “actor” se presentaba de manera sistemática, ya sea de forma arrogante o no auto-evaluante, en torno a la capacidad académica. En la condición auto-evaluante, el actor realizó comparaciones sociales a la baja (es decir, comparándose con otros de una manera favorable), tales como “soy una mejor persona para ser amigo que otros”. En la condición no auto-evaluante de sí mismo , el actor hizo más afirmaciones no comparativas o equivalentes, como “soy una buena persona para ser amigo”. Los investigadores luego evaluaron qué pensaban los participantes sobre los actores en cada una de estas condiciones. ¿Qué encontraron? Los participantes estuvieron más desconcertados cuando los actores hicieron una comparación social a la baja, independientemente de si tenía que ver con los académicos o las relaciones. Lo que les molestaba no era tanto que el actor tuviera una visión negativa de los demás, sino que tenía una visión negativa de los participantes. Los participantes se sintieron defensivos, lo que a su vez dio lugar a hostilidad y antagonismo.

Falsa Humildad

Esta forma de mala gestión de las impresiones es alardear disfrazado humildad. Un ejemplo, tal como lo proporcionaron los autores, sería el usuario de las redes sociales que publicó: “El pelo no está arreglado, simplemente me levanté de la cama después de una siesta”. Al parecer humilde, una persona puede llamar la atención sobre sus atributos positivos de una manera que es aparentemente inofensiva. Esta táctica a menudo resulta contraproducente, porque cuestiona la sinceridad, lo que lleva a una impresión negativa. Mientras tanto, el individuo no ha considerado lo importante que es el factor de autenticidad. La falta de sinceridad percibida es tan crítica para el atractivo interpersonal que la falsa humildad es menos efectiva que simplemente quejarse o jactarse; es decir, tanto los quejosos como los fanfarrones se consideran más sinceros y, por lo tanto, son más agradables que los con falsa humildad. Las personas falsas creen que pueden enmascarar sus motivos ulteriores, pero al final están expuestos.

Hipocresía

Los hipócritas reclaman cierta imagen para sí mismos pero no cumplen con los estándares de esa imagen. Dicho de otra manera, hablan la charla, pero no andan por el camino, especialmente en torno a cuestiones morales. La hipocresía puede funcionar si el comportamiento divergente puede permanecer oculto. Pero una vez que la luz del día entre la imagen favorable y la falta de conformidad con sus estándares brilla, el hipócrita no gustará mucho más que a aquellos que se comportan como lo hace el hipócrita, pero no reclaman una imagen falsa.

Cumplidos indirectos

Un cumplido indirecto es un insulto envuelto en un cumplido, donde el adulador es condescendiente a propósito. Por ejemplo, “No esperaba que lo hicieras tan bien en el examen. Eso es genial.” Se deriva el deseo de querer ser querido y tener un alto estatus social. A la gente le gustan los elogios y ven a los que lo hacen favorablemente. Pero la gente retrocede frente a los cumplidos indirectos. Estas declaraciones de superioridad fallan espectacularmente.

Muestran que a una persona le preocupa cómo los evalúan los demás, cuando en realidad son más propensas a obtener respeto cuando parecen indiferentes a cómo los ven los demás.

Acerca de

Franco Rodriguez

Casi Graduado de Psicología. Seguidor de los últimos tratamientos e investigación para trastornos y desordenes.

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