Inteligencia

La teoría de la identidad social explicada

Escrito por Dia García

Henri Tajfel en 1979 hizo su mayor contribución a la psicología, la teoría de la identidad social. La identidad social es el sentido de identidad de una persona en función de del grupo.

El psicólogo propuso que los grupos (por ejemplo, clase social, familia, equipo de fútbol, ​​etc.) a los que pertenecían las personas eran una fuente importante de orgullo y autoestima. Es decir, los grupos nos dan un sentido de la identidad social, un sentido de pertenencia. A continuación compartimos la teoría de la identidad social explicada.

Qué es la teoría de la identidad social

La teoría de la identidad social fue formulada por Henri Tajfel y John Turner en las décadas de 1970 y 1980 y explica el comportamiento entre grupos. La teoría se basa en las propias experiencias de Tajfel como judío polaco durante la Segunda Guerra Mundial. Según establece, la percepción individual de uno mismo y de los demás se forma en función de los grupos sociales a los que pertenecemos.

Tajfel se basó en sus propias experiencias al ser un judío polaco durante la Segunda Guerra Mundial. Su contexto, le llevó a desarrollar una serie de experimentos diseñados para medir la base mínima sobre la cual las personas se identificaron como parte de un determinado grupo, y al mismo tiempo exhibieron un sesgo en contra de un grupo diferente. Los resultados de estos experimentos son la base de la teoría de la identidad social.

La teoría establece que los individuos se esfuerzan por mejorar su propia autoestima, modificando su percepción de la identidad y la identidad social. Así, una persona que quiere tener éxito en el baile, se asociará con personas que son exitosas en el baile (en grupo), y se distanciará de las personas con dificultades o sin éxito en el baile (fuera del grupo).

Etapas

Los tres aspectos centrales de esta teoría son los siguientes:

Categorización social

Es la tendencia de un individuo a dividir y clasificar a las personas en grupos y grupos externos. Esta división es ilusoria, destaca las similitudes y virtudes de un grupo y sobreestima las diferencias respecto a otros grupos.

Naturalmente clasificamos a las personas (incluyéndonos a nosotros mismos) para comprender el entorno social. Usamos categorías sociales como negro, blanco, australiano, cristiano, musulmán, estudiante y conductor de autobús porque son útiles.

Al asignar categorías sobre las personas, adquirimos de forma más simplificada información acerca de las ellas. Al mismo tiempo, descubrimos cosas sobre nosotros mismos al saber a qué categoría pertenecemos.

Definimos el comportamiento apropiado por referencia a las normas de los grupos a los que pertenecemos, pero solo lo hacemos si sabemos quién pertenece a nuestro grupo. Un mismo individuo puede pertenecer a muchos grupos diferentes.

Identificación social

En esta etapa adoptamos la identidad del grupo al que nos hemos clasificado como pertenecientes. Aquí el concepto de sí mismo y de la propia imagen es una entidad moldeable, que cambia de acuerdo con los cambios dentro de los grupos. En otras palabras, la identidad propia se basa en los grupos a los que pertenecemos.

Según esto, una persona no tiene una identidad propia concreta, sino que tiene múltiples identidades que adopta en función de las circunstancias.Estas identidades múltiples actúan para mejorar la autoestima.

Una persona que pertenece a distintos grupos de acuerdo a su religión, raza, educación, aspiraciones, región, etc. recibe influencia de cada grupo y esto moldea su totalidad como individuo.

Por ejemplo, una mujer de 20 años podría poseer una identidad o identidades relacionadas con la feminidad, el adulto joven, la futura figura materna, la estudiante, la aventurera, la emprendedora, la que le gustan las fiestas, etc.

Comparación social

La etapa final es la comparación social. Una vez que nos hemos clasificado como parte de un grupo y nos hemos identificado con ese grupo, tendemos a comparar el grupo al que pertenecemos con otros grupos.

Y para que nuestra autoestima esté por encima, nuestro grupo tiene que salir favorecido en la comparación. En esta etapa surgen los prejuicios, las rivalidades y la competencia.

Todos necesitamos construir una identidad social positiva, por lo que durante el análisis comparativo de los grupos, terminamos concluyendo la superioridad sobre otros grupos. Esta comparación mejora la autoimagen y una identidad social positiva.

La competencia y la hostilidad entre grupos no es solo una cuestión de competir por los recursos, sino que nos ayuda a reafirmar la identidad social positiva que queremos tener. Por ejemplo, en una escuela, los hijos de padres ricos pueden poseer superioridad monetaria sobre los otros niños y establecerse como superiores sobre la base de la riqueza acumulada, reforzando así una visión positiva de sí mismos.

Ejemplos de grupos internos y externos

  • Irlanda del Norte: católicos – protestantes
  • Ruanda: hutus y tutsis
  • Yugoslavia: los bosnios y serbios
  • Alemania: judíos y nazis
  • Política: liberales y conservadores
  • Fútbol: Barcelona y Real Madrid
  • Género: hombres y mujeres
  • Clase social: clases media y trabajadora
  • Música: rock y reguetón
  • Regiones: Europa y América Latina
  • Deportes: deportistas y sedentarios

La teoría de la identidad social no es una manía adoptada por las personas, es una parte real, verdadera y vital de la persona.

La persona busca estos grupos internos con los que se identifica porque le son necesarios para construir su identidad en sentido social, y también categoriza otros grupos con los que no se identifica y les discrimina solo para reafirmar su identidad y fortalecer su autoestima. Son conductas que, naturalmente como humanos, seguimos.

 

Acerca de

Dia García

Licenciada en Letras mención Historia del Arte, escritora creativa e investigadora con buena experiencia en escritura web.

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