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La psicología del chivo expiatorio: Orígenes y ejemplos

Escrito por Dia García

Cuando nos ocurre algo malo, casi siempre buscamos alguna explicación. Y cuando no podemos encontrarla terminamos atribuyéndole la culpa a la causa real a un chivo expiatorio.

El chivo expiatorio se refiere a un proceso por el cual se culpa injustamente a una persona o grupo de algo que no hicieron y, como resultado, la fuente real del problema nunca se ve o se ignora a propósito.

En algún momento de nuestras vidas hemos caído en esto y hemos culpado a otros por lo que nos ocurre, por eso en el siguiente post explicaremos en profundidad la psicología del chivo expiatorio: orígenes y ejemplos.

La teoría del chivo expiatorio

Como dijimos hace un momento, la teoría del chivo expiatorio se refiere a la tendencia a culpar a otra persona por nuestros propios problemas, un proceso que a menudo resulta en sentimientos de prejuicio hacia la persona o grupo al que se culpa. El chivo expiatorio sirve como una oportunidad para explicar el fracaso o las fechorías, mientras se mantiene una imagen positiva de uno mismo.

Si una persona que es pobre o no consigue un trabajo para el que se postuló, puede culpar a un sistema injusto o a las personas que obtuvieron el trabajo que él o ella quería, la persona puede estar usando a los demás como chivo expiatorio y puede terminar odiándolos como resultado.

Sin embargo, si el sistema es realmente injusto y evita que la persona tenga éxito financieramente, o las otras personas obtuvieron el trabajo debido al nepotismo o al trato preferencial ilegítimo, entonces culpar a esos factores no sería un chivo expiatorio.

Orígenes

El término en sí proviene de la referencia de la Biblia a una cabra sobre la cual Aarón echó todos los pecados de Israel y luego fue desterrada al desierto. Por lo tanto, la cabra, aunque presumiblemente sin culpa, fue esencialmente castigada por los pecados del pueblo de Israel.

Los psicólogos han ampliado el concepto para incluir no solo a alguien que pague el precio de la propia inmoralidad, sino también un objetivo de culpa y explicación cuando los resultados no son lo que uno esperaba.

Sociología

Los sociólogos han documentado que los chivos expiatorios a menudo ocurren entre grupos cuando una sociedad está plagada de problemas económicos a largo plazo o cuando los recursos son escasos.

La teoría del chivo expiatorio se usa en sociología y psicología como una forma de interceptar conflictos y prejuicios entre individuos y grupos. Los sociólogos reconocen cuatro formas diferentes en que se lleva a cabo el chivo expiatorio y se crean los chivos expiatorios.

  • El chivo expiatorio puede ser un fenómeno uno a uno, en el que una persona culpa a otra por algo que él o ella u otra persona hicieron. Esta forma de chivo expiatorio es común entre los niños, quienes culpan a un hermano o amigo por algo que hicieron, para evitar la vergüenza de decepcionar a sus padres y el castigo que podría seguir a una fechoría.

 

  • Los chivos expiatorios también ocurren de manera individual, cuando una persona culpa a un grupo por un problema que no causó: guerras, muertes, pérdidas financieras de un tipo u otro y otras luchas personales. Esta forma de chivo expiatorio a veces puede atribuirse injustamente a prejuicios raciales, étnicos, religiosos, de clase o antiinmigrantes.

 

  • A veces, el chivo expiatorio toma una forma de grupo en uno, cuando un grupo de personas se identifica y culpa a una persona por un problema. Por ejemplo, cuando los miembros de un equipo deportivo culpan a un jugador que cometió un error por la pérdida de un partido, aunque otros aspectos del juego también afectaron el resultado. O, cuando alguien que alega un asalto es víctima de un chivo expiatorio por miembros de la comunidad por “causar problemas” o “arruinar” la vida del atacante.

 

  • Finalmente, y de mayor interés para los sociólogos, la forma de chivo expiatorio es “grupo en grupo”. Esto ocurre cuando un grupo culpa a otro por los problemas que experimentan colectivamente, que pueden ser de naturaleza económica o política, como culpar a un partido en particular por la Gran Depresión (1929-1939) o la Gran Recesión (2007-2009). Esta forma de chivo expiatorio a menudo se manifiesta a través de líneas de raza, etnia, religión u origen nacional.

 

Ejemplos de chivos expiatorios

La historia contiene varios ejemplos de líderes políticos que usaron chivos expiatorios para favorecer a su gente a expensas de un grupo despreciado.

Quizás el ejemplo más descarado y trágico es el Adolf Hitler quien cometió un chivo expiatorio notorio contra los judíos por el hecho de que otros alemanes estaban sufriendo después de la Primera Guerra Mundial.

Al describir a los judíos como más exitosos comercialmente que el ciudadano alemán promedio, reunió a sus ciudadanos a niveles extremos de nacionalismo a expensas de los judíos y otros grupos. Así conjuró resentimiento y odio hacia el grupo, unificando simultáneamente a otros alemanes a una causa singular: la mejora percibida de Alemania.

Otro ejemplo que se destacó en la década de 1940, fue después de que los japoneses bombardearon Pearl Harbor, Estados Unidos comenzó una campaña de propaganda anti japonesa y encarceló a miles de japoneses-estadounidenses. El racismo anti japonés persistió durante años, ya que muchas personas culparon a todos los japoneses por el bombardeo.

Relaciones Familiares

En el entorno familiar también existen ejemplos de chivos expiatorios como cuando un miembro de la familia se le acusa de tener la culpa de todos o la mayoría de los problemas de la casa; algunos se refieren a esta persona como la “oveja negra”.

Algunas familias ingresan a terapia específicamente para abordar los problemas del chivo expiatorio. Por ejemplo, un niño puede tener problemas de conducta que inducen a toda la familia a buscar terapia por la creencia de que los problemas de conducta del niño están destrozando a la familia.

Y finalmente está el ejemplo de las parejas que has sido víctimas de un robo. Muchas veces oímos decir a una de las partes, que el robo se produjo porque la otra persona dejó la puerta abierta o porque dejó alguna posesión de gran valor al alcance o a la vista de todos.

Acerca de

Dia García

Licenciada en Letras mención Historia del Arte, escritora creativa e investigadora con buena experiencia en escritura web.

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