Inteligencia

Por qué nos enojamos y cómo controlarnos

Escrito por Dia García

Si no controlas tu ira puedes terminar enfrentando una variedad de problemas que van desde decir cosas de las que te arrepientas hasta terminar con problemas de salud o violencia física.

Por eso, es importante que des el primer paso y reconozcas que tienes un problema de control de ira; puede que no sea tan grave, sin embargo, cualquiera vive mejor cuando se enoja menos. En el siguiente post hablaremos en detalle de cómo controlar tu ira.

Lo primero que debes saber es que el manejo de la ira no se trata de nunca enojarse; el enojo es una emoción natural que necesita ser expresada en determinados momentos a beneficio de nuestra salud mental. Pero el control de ira es un cambio que implica aprender a reconocer, enfrentar y expresar el enojo de la manera más saludable y productiva. Es una habilidad por aprender y mejorarás en ella hasta el día que partas de este mundo.

Por qué controlar la ira

La ira puede ir desde un enojo leve hasta un estallido iracundo. A menudo nos referimos a la ira como una “emoción negativa” pero en determinado contexto puede ser bastante positiva.Los sentimientos de enojo pueden alentarnos a defender a alguien o pueden inspirarnos a crear un cambio social. Es decir, son un motor ante la injusticia o el autoritarismo.

Pero cuando no se controla, la ira ocasiona un comportamiento agresivo que se puede manifestar en gritos, puños o daño a la propiedad. Pero los sentimientos de enojo también pueden hacer que te aísles y guardes toda esa ira por dentro.

¿Cuándo este tipo de emociones se convierten en un problema? cuando se sienten con demasiada frecuencia o con demasiada intensidad o cuando se expresan de manera poco saludable. La ira en exceso puede afectarte a nivel físico, mental y social. Para ello existen las estrategias de manejo de ira cuyo propósito es ayudarte a descubrir formas saludables de reducir y expresar tus sentimientos.

Estrategias de comportamiento cognitivo

La mejor manera de manejar tu enojo es crear un plan de control de ira, así sabrás qué hacer cuando esta aparezca.

Identifica qué desencadena tu ira

Si te has acostumbrado a perder los estribos, puede ser útil identificar que desencadena tu ira.

Esto no quiere decir que harás culpables a las personas o a las situaciones, sino que identificarlas puede ayudarte a planear las consecuencias.

Determina si tu ira es un amigo o enemigo

Antes de entrar en acción para calmarte, pregúntate si tu enojo es un amigo o un enemigo. Tu ira podría ser útil en una situación de injusticia, ante la cual debes proceder a cambiar la situación y no tu estado emocional.

Tu ira puede darte el coraje que necesitas para tomar una posición o hacer un cambio. Pero tu ira puede ser tu enemiga si te amenaza a ti o a los que te rodean. En ese sentido debes cambiar tus emociones para calmarte.

Reconoce tus señales de advertencia

Aunque sientas que tu ira nace de la nada, hay señales de advertencia que se presentan antes. Reconocer esas señales de advertencia puede ayudarte a tomar medidas para que puedas calmarte y evitar que tu ira llegue a un punto de ebullición.

Tienes la oportunidad de tomar medidas inmediatas para evitar hacer o decir cosas que crean problemas aún mayores en su vida.

Toma distancia de la situación

Si intentas ganar una discusión o mantenerte en una situación alimentarás tu ira. Aléjate y toma un respiro. Si crees que una discusión va a estallar, tomarte un tiempo puede ayudarte a calmar tu cerebro y tu cuerpo.

Habla con un amigo de confianza

Si conoces a alguien que tiene un efecto calmante sobre ti, habla con esa persona. Pero ten en cuenta que ventilar demasiado tus problemas puede ser contraproducente, quejarse demasiado puede agregarle combustible al fuego.

Si vas a hablar con un amigo, asegúrate de estar trabajando para desarrollar una solución o reducir tu enojo, no solo para desahogarte. A veces, hablar con un amigo de algo diferente a la situación te puede ayudar a relajarte.

Mueve tu cuerpo

La ira trae una enorme cantidad de energía que debes liberar y una buena forma de hacerlo es con la actividad física. Puedes salir a caminar o hacer algún ejercicio en concreto y esto te ayudará a liberar tensión.

Cambia tu forma de pensar

La ira se alimenta de pensamientos de frustración como “ya no aguanto más”, “esto me está retrasando y arruinará todo mi día”, etc.

Necesitas reformular todos esos pensamientos que alimentan la ira, intenta asumir una postura diferente, céntrate en los hechos y no agregues predicciones catastróficas o distorsionadas.

Cambia de canal

Pensar demasiado sobre una situación agobiante puede incrementar la ira. Si en su lugar te distraes en otra actividad, seguramente podrás controlar tu ira.

Cuando llegues a casa no te centres en hablar de todo lo que te pasó, porque esto puede encender el fuego nuevamente, es mejor centrarte en actividades del hogar que mantendrán tu mente ocupada, hasta que te calmes.

¿Cómo manejar la ira?

Las estrategias anteriores pueden ser cruciales para el control de ira, pero aquí tienes en síntesis algunos mecanismos a seguir.

  • Encuentra ayuda y recursos. No está mal ir a terapia o contactar con grupos de ayuda.
  • Conviértete en un observador de ti mismo. Para poder afrontar un problema eficientemente debes observarlo a fondo, ver de dónde viene, hacia dónde va, cuáles son las primeras señales y cuáles las consecuencias.
  • Utiliza cada una de las estrategias anteriores y céntrate en la solución, no en el problema. Puedes ayudarte además con técnicas de relajación, concentración y enfoque.

Pide ayuda siempre que sea necesario, pues la ira no es el mejor compañero de nadie. Finalmente, recuerda que algunos problemas de salud mental pueden estar relacionados con problemas de manejo de la ira, por lo que si te sientes superado por estos estallidos emocionales consulta un médico.

Acerca de

Dia García

Licenciada en Letras mención Historia del Arte, escritora creativa e investigadora con buena experiencia en escritura web.

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